Ventilación forzada

Ventilación forzada

La ventilación forzada en garajes es una medida imprescindible para garantizar la seguridad y la salubridad del aire en espacios cerrados, además de ser un requisito normativo esencial en instalaciones subterráneas o de varios niveles.

¿Qué debe cumplir una instalación de ventilación forzada?

Para ser eficaz y cumplir con la normativa vigente, una instalación de ventilación forzada en garajes debe:

  • Realizar al menos seis renovaciones de aire por hora.

  • Activarse automáticamente mediante detectores de concentración de gases.

  • Incluir interruptores independientes por planta, para una activación manual de los ventiladores si es necesario.

  • Garantizar el funcionamiento de todos los elementos durante 90 minutos a temperaturas de 400 ºC o superiores.

  • Estar conectada eléctricamente a los cuadros principales de control del edificio.

Extracción forzada: renovación automática del aire

La extracción forzada se basa en un sistema mecánico que se activa automáticamente cuando se detectan niveles elevados de gases contaminantes, principalmente el dióxido de carbono (CO₂). Este sistema entra en funcionamiento cuando se supera el umbral de 50 ppm, activando los ventiladores en la zona afectada para disipar los gases y restaurar una atmósfera segura.

Este tipo de ventilación es común en:

  • Garajes subterráneos

  • Aparcamientos en edificios de varias plantas

El diseño de estos sistemas debe seguir las indicaciones de la normativa UNE 100166:2004 y estar integrado dentro del Código Técnico de la Edificación (CTE).

Protección contra incendios y evacuación de humos

Además de renovar el aire, la ventilación forzada cumple un papel clave en caso de incendio. Por ello, toda instalación debe incluir un sistema de evacuación de humos eficiente, conectado con el sistema de detección de incendios del edificio.

Para garantizar su fiabilidad, los conductos de extracción deben contar con certificación E600 120 con marcado CE, lo que garantiza su capacidad para resistir temperaturas de hasta 600 ºC durante 120 minutos.

La ventilación forzada no solo es una medida preventiva, sino una garantía de seguridad

Instalarla correctamente y con materiales certificados es clave para cumplir con la ley y proteger a las personas.